domingo, 30 de mayo de 2010

El Corazón del Imperio

Son los Siglos XV y XVI. La Reconquista cristiana contra el pueblo musulmán en la tierra de Hispania está por finalizar, el califato una sombra de lo que fué al comenzar el milenio.  Hay varios reinados en la península, cada uno gobernado por su propio rey o reina.  El más importante de estos reinos es el que reune a las dos zonas más potentes, Castilla y León, territorio de avances y retrocesos, fluctuante frontera con el enemigo del norte de Africa.  Y su futura reina, es Isabel, le genial estratega, que sería conocida como La Católica.

Una hora al norte de Salamanca llego a la ciudad de Zamora.  Hay un par de decenas de iglesias románicas del Siglo XII, y un castillo defensivvo donde convergen sus murallas.  Pero es el Duero el que me llama la atención.  No parece un río más, es de hecho el límite con otras tierras. Más allá, donde hoy se encuentra Salamanca, antaño era la zona denominada Extremaduras (la moderna Extremadura se encuentra efectivamente al sur de Salamanca y es la actual zona "fronteriza" desde el punto de vista económico).

Zamora y el río

Cuando dos días más tarde parto hacia el Este, me doy cuenta que la ruta bordea al río en muchos lugares, siempre desde el lado norte, hasta llegar a Valladolid.  La siguiente es la vista desde el centro histórico del pueblo de Toro, en el camino:

Vista desde Toro hacia el sur

El Duero aquí hace una curva pero luego seguirá su transcurso de Este a Oeste.  En estos campos, desde la colina de donde saqué esta foto, Isabel y su marido, el rey Fernando del Reino de Aragón, observaron como sus ejércitos primero eran derrotados en Julio de 1475 y finalmente en Marzo de 1476 vencían al Rey de Portugal, que pretendía hacerse de la corona de Castilla al haberse casado con Juana, la hermana de Isabel.  Todo este período histórico está plagado de este tipo de reyertas basadas en discusiones "familiares".

Lo importante para nosotros es que una vez finalizada esta guerra, fue firmado entre los monarcas en 1479-80 el Tratado de Alcacovas-Toledo, que dividía al mundo en una parte Norte y una Sur, dejando Fez (y Africa) mayormente en manos de los portugueses, y repartía las islas atlánticas entre las dos potencias.  Esta situación de tensión contínua entre vecinos con lazos de sangre directos (que fueron creados solo por cuestiones políticas, claro) provocó que unos años más tarde, al enterarse los portugueses de ciertos territorios descubiertos por un tal Cristóbal Colón, exigieran de los Reyes Católicos la firma de un nuevo tratado en 1494, esta vez dividiendo el mundo entre Este y Oeste con una línea meridiana.

Luego de despedirme del dueño de la Cafetería Imperial, que me cuenta historias del pueblo mientras bebemos un excelente vino tinto de Toro, tomo el bus para continuar mi camino hacia el Este.  Media hora más tarde, estoy nuevamente observando el Duero desde otra terraza.  A mis espaldas una vieja casa renovada alberga un pequeño museo y ostenta una placa conmemorativa en su fachada:

En un pequeño pueblo de la meseta Castellana se decidió nuestro futuro

La existencia del Brasil (y por ende del Uruguay mucho más tarde) dependen de lo ocurrido en un pueblo llamado Tordesillas, al que no parece dársele ninguna importancia.  Es un pueblo bastante agradable, sobre una colina frente al río, con dos o tres museos, una pequeña plaza Mayor, y un convento donde pasó encerrada la mayor parte de su vida la hija de Isabel, la tristemente célebre Juana la Loca.  La copia firmada por el Rey de Portugal está archivada en Sevilla, donde todos los documentos que conciernen a "las Indias" se guardan, pero un fascimil tiene en mí el mismo efecto.  No sé porque no es un lugar de importancia para los españoles actuales, pero desde mi paso por Salamanca siento que la conquista y explotación de Latinoamérica no es un tema que nadie quiera explorar, ni la gente en la calle ni los museos y folletos oficiales.  De alguna forma se construyeron esas fachadas alucinantes, de algún lado salió el dinero para esos castillos, murallas, palacios, y miles de obras de arte.  Para la España moderna nuestro subcontinente es el lugar de donde salen algunos de los inmigrantes que hacen los trabajos que nadie más quiere hacer.  De la conquista nada, y de los lamentables 1990s, menos aún.

A media hora de Tordesillas se encuentra el pueblo de Medina del Campo.  Este lugar poseía 20.000 habitantes en el Siglo XVI, y el mercado más grande del sur de Europa de esos tiempos.  Isabel la Católica eligió a Medina como su lugar de residencia habitual, y siempre solía volver a él.  Alrededor de su Plaza Mayor se establecía la corte itinerante con hasta 1.000 miembros, y el comercio de todo tipo de mercancías, incluyendo operaciones financieras y pinturas exquisitas florecía bajo la mirada de la reina.  A veces la corte se establecía en el Castillo de la Mota, el núcleo del pueblo original:
 
El imponente castillo mudejar De La Mota observa al pueblo nuevo desde la colina

Su otro lugar de residencia era un palacio en el centro del nuevo pueblo, a donde Colón acudió para organizar su fatídico tercer viaje, del que volvió en cadenas.  Isabel enfermó en 1504  y luego de redactar cambios a su testamento, que ordenaba su suceción y toda clase de cuestiones políticas, murió en este lugar en Noviembre de 1504.
Aquí murió Isabel, y mucha gente debe sentir la necesidad de acostarse en esta cama (que, lamento desilusionarlos, no es la original).

A cuarenta minutos de distancia en bus, al norte del Duero, me esperaba la capital imperial de la época, actual capital de Castilla y León, una, sino la más grande de las zonas administrativas de la Unión Europea.  Unos cien años más tarde, en 1606, la capital del Imperio sería transladada a Madrid, y la ciudad de Valladolid y los pueblos de los que acaban de leer dejarían de ser el centro de Hispania. Increíblemente, la Catedral de Valladolid quedaría a medio hacer por siempre, y hasta el día de hoy parece uno de nuestros infamos elefantes blancos en el medio de una ciudad de 300.000 habitantes, siempre presentes para recordarles que no serán nunca la cabeza de un Imperio global donde no se ponía el sol. 

Los vallisoletanos ahogan sus penas en abundante alcohol, todas las noches.  La vida nocturna castellana está desgastando en demasía a éste cronista.  Alguien tiene que hacer el sacrificio.

Notas al margen:
  • Los españoles beben alcohol en demasía.  No entiendo como semejante hábito sumado a los ingentes cigarrillos que fuman pertenecen al mismo país que ostenta una de las esperanzas de vida mayores del planeta.  Algo aquí no funciona.
  • La vista de una calle está limpia de cables cubriendo el cielo. Todo el cableado de electricidad, telefonía y cable pasa por debajo del suelo.  Es  una de las mejores cosas que hicieron con el dinero de la Unión.  El resultado es apreciable pero sutil, influye en el estado de ánimo sin que uno se dé cuenta.
  • El nivel de vida del español promedio es elevadísimo para nuestros estándares.  O sea, diga lo que diga "Clarín", los españoles están a años luz nuestro. No hay forma de comparar la situación entre España y Argentina.  El día que puedan retirar su bicicleta del puesto automático y rueden hacia su trabajo por una de las tantas ciclovías atravesando parques como el que sigue, ahí me avisan y comparamos.
Próximamente en su mesa o paripollo del barrio

Me despido por hoy, con un ¡Felices 200 años para todos los Argentinos!

1 comentario:

  1. HOLA PABLO: En cierta forma sanamente te envidio pues en el viaje que hicimos el año pasado a Europa, recorriendo España, Portugal, Italia y Francia, al pasar por Madrid nos quedaba relativamente cerca el pueblo de VALLADOLID donde nació mi abuela (apellido CARRILLO-BALLESTEROS)pero por razones de tiempo nos fué imposible ir, y nos queda esa asignatura pendiente, en fin no pierdo las esperanzas, tal vez algún día...
    Te felicito por esta hermosa aventura ó como quieras llamarla, que has emprendido; disfrutala a full.
    un fuerte abrazo
    ramón (desde Tandil)

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